Comunicación e Incidencia

septiembre 24, 2013

Para motivar la cultura de la transparencia desde la función pública, se inicia proyecto de Transparencia Legislativa

Page_1En la  oportunidad, Julio Velázquez, Presidente del Congreso de la Nación y Marta Ferrara, Directora ejecutiva de Semillas para la Democracia, firmaron un compromiso de trabajar conjuntamente para activar herramientas que permitan ayudar a transparentar la gestión del Senado, dando  cuenta de las actividades y decisiones de dicho poder y fortalecer la capacidad de la sociedad civil organizada de monitorear las labores del Congreso.

Para el acto de apertura fueron invitados a exponer sus experiencias la periodista, María Baron, del Directorio Legislativo de la Argentina, quien ha trabajado en organizaciones de la sociedad civil en Argentina y en el extranjero con el objeto de reducir las prácticas antiéticas de los legisladores y funcionarios públicos y Hernán Larraín, senador chileno que tuvo activa participación en el diseño e implementación de la Ley de Acceso a la Información de su país.

Tres principios para asegurar el bien común

Según Larraín, hay solo tres principios que garantizan todo proceso de transparencia y probidad: transparencia, acceso a la información pública y rendición de cuentas.

La transparencia se refiere a los actos de las autoridades públicas en todos los órganos del Estado, aclarando que  información pública es todo lo que obra en poder de las autoridades. Sobre el punto el senador aclaró que “Todo aquello que es financiado con recursos fiscales es de acceso público” y explicó que  hay dos formas de transparencia: la activa es cuando los entes dan cuenta de toda la información que obra en su poder y la pasiva es cuando la ciudadanía o una sola persona pide información, y esa información debe ser gratuita y sin expresión de causa. Aclaró también que hay espacios de reserva, porque hay materias que pueden ser susceptibles.

“Este es el paradigma nuevo.  El dueño de la información es la ciudadanía, no las autoridades, como antes se creía”, dijo.

Comentó que el proceso no es fácil, porque se trata de un cambio cultural y por eso debe ser graduado y de forma transversal. En otra parte de su exposición aclaró que el acceso a la información no es un derecho para que la prensa tenga acceso  a como funcionan las instituciones públicas, es un derecho ciudadano.

El otro derecho es el de la rendición de cuentas. Es estar disponible para contar qué es lo que uno hace desde la función pública, y eso se traduce en informar no solo los logros y maravillas que hacemos, sino lo que nos hemos equivocado o no hemos podido cumplir. Eso incluye la autocrítica, sin lo cual no se avanza.

Larraín aseguró que con la cultura de la transparencia se logran tres objetivos primordiales: mayor y mejor democracia, porque la participación no es tal si no hay información.  Mayor eficacia en el combate a la corrupción, porque la corrupción se alimenta del secreto. Si una autoridad sabe que sus actos son susceptibles de ser conocidos, actúa de forma diferente. Finalmente, también se logra mayor eficacia del trabajo de las instituciones.

El reto de Semillas para la Democracia

Marta Ferrara, Directora ejecutiva de Semillas para la Democracia, en un momento de su intervención en el acto afirmó que tal vez muchas personas se pregunten qué hace la organización firmando un convenio de este tipo con el Senado, en medio de reclamos periodísticos sobre pedidos de información al Parlamento Nacional. “Pues estamos tomado el reto. Porque el rol de la sociedad civil es aportar el estímulo debido, a los actores clave de la política en la democracia, que son los partidos políticos,  y qué mejor campo de acción que el Parlamento”, manifestó.

También participaron del acto los senadores Carlos Amarilla, Arnoldo Wiens, Arnaldo Giuzzio y Luís Alberto Wagner, Francisco Olmedo, representante de la NDI y Cristián Maquieira, embajador de Chile en nuestro país.

El proyecto se extenderá por cinco meses y comprende numerosas acciones tendientes a crear procedimientos y prácticas de una cultura de gobierno abierto, que logre ganar la confianza perdida y más control ciudadano sobre sus autoridades.  También mediante la coordinación de agendas legislativas y la promoción y vinculación de legisladores paraguayos a la Red internacional de transparencia legislativa.

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