Justicia│Participación de Semillas en Seminario de la OEA
Crítica al Poder Judicial paraguayo: aspectos claves para su renovación |
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| La directora de SEMILLAS señalo a la sociedad civil como actor clave en todo proceso de reforma |
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Marta Ferrara
Empecemos por señalar la similitud entre el cuadro descrito por Helen, sobre el proceso de Guatemala y lo que está ocurriendo hoy en el Paraguay. La transición política en Guatemala se da en el marco de una confrontación armada entre la guerrilla y los gobiernos militares, en Paraguay en el marco de un prolongado trabajo de resistencia y desgaste contra la dictadura.
Sin embargo, el rasgo común, entre ambos países es la violencia, en uno expresada en las armas, en otro, expresada en la usurpación institucional y la instrumentación del Estado para beneficio de una oligarquía mafiosa. |
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El estado de cooptación y de control del Poder Judicial por parte de grupos delictivos, con extensiones en los partidos políticos y otras instituciones del sistema democrático, es también producto de un estado de violencia que se ha gestado durante todo el siglo XX y ha tenido sus peores frutos durante los 35 años de dictadura entre 1954 y 1989. Frutos que hoy se aferran a las ramas aún fuertes del régimen de dominación instaurado por la hegemonía colorada de más de medio siglo.
En este momento estamos saliendo de un estado de violencia que implicó más de 60 años de hegemonía de un partido político. Estamos iniciando un proceso de recuperación de las instituciones democráticas.
En todo proceso de transición, nos lo mostró Helen en su exposición, se dan avances, como el que dimos en Paraguay al lograr una alternancia en el Gobierno por vía de las urnas, pero también se abren escenarios de riesgo y se plantean nuevas amenazas. Cuando se abre un proceso de transición los poderes fácticos se disputan bolsones institucionales y buscan mantener posiciones en el aparato del Estado, con el fin de retener privilegios.
Obstáculos de la vieja estructura para la renovación de la Corte
El marco normativo paraguayo permite un proceso de renovación de la justicia sobre parámetros de transparencia, selección objetiva e independencia respecto de poderes fácticos, como nos planteaba hace unos minutos la compañera de Guatemala.
Helen habló de “corrupción, penetración de la delincuencia organizada, existencia de estructuras paralelas que sirven a intereses criminales”, y acaso no estamos hablando de lo mismo cuando vemos una Corte Suprema de Justicia sometida abiertamente a los intereses de un partido o de un sector dominante; cuando día a día aparecen denuncias que vinculan al crimen organizado, con grupos políticos a los cuáles los jueces que hoy integran la corte rinden pleitesía. Dos señales peligrosas han dado los sectores retardatarios en las últimas semanas, primero, la negativa de ciertos parlamentarios a llenar una vacancia en la Corte, y luego, la aprobación de una solicitud de inamovilidad de una de las integrantes. Esto antes que independencia de poderes, debe ser considerado como provocación, tanto al poder ejecutivo, como a la ciudadanía en general.
Helen señaló las atrofias institucionales que provocó el conflicto armado en Guatemala. Aquí en Paraguay se trata también de corregir progresivamente las distorsiones institucionales provocadas por los sesenta años de grupos económicos y delictivos que utilizaron el Partido Colorado para mantenerse en el poder. Este prolongado período de hegemonía de un sector y de un mismo Partido, provocó una atrofia señalada por destacados politólogos y sociólogos nacionales, que es la fusión de partido y Estado, estando el partido ligado a la oligarquía mafiosa.
Preguntarnos donde se origina la atrofia institucional es otro punto estimulante en la exposición que acabamos de oir. Helen afirmó que esta distorsión se origina en la intención clara y definida de utilizar el sistema para generar impunidad sobre las violaciones de derechos humanos cometidas durante el enfrentamiento armado. Entonces, cuál es el origen de esta reacción conservadora ante la voluntad ciudadana y del Ejecutivo de renovación del Poder Judicial. Para algunas organizaciones de la sociedad civil, entre ellas Semillas para la Democracia, el origen es la clara intención de mantener un sistema de beneficios y de impunidad para proteger a la mafia, ligada a sectores políticos y grupos económicos.
Así podemos ver que el camino para la renovación de la Corte Suprema de Justicia, en primera instancia, y a mediano plazo, la reforma estructural del Sistema de Justicia en su conjunto, está minado de obstáculos: el uso arbitrario y malintencionado de garantías judiciales y de los elementos básicos del debido proceso, la relación entre mafia, partidos y magistrados, la financiación de campañas para integrar las comisiones de selección, equiparable a la obscena ingerencia partidaria en las elecciones para integrar el Consejo de la Magistratura; todo esto muestra la complejidad del tema.
Haciendo una apretada síntesis, “desde el Congreso de la República, que es el órgano encargado de elegir a los más altos funcionarios de la administración de justicia, y por intermedio de los partidos políticos con representación parlamentaria, los narcos, los contrabandistas y otros, cobraron gran influencia en el nombramiento de funcionarios y autoridades que dirigen las instituciones responsables de ejercer los controles democráticos”. Esta es una cita textual de la exposición de Helen sobre Guatemala. No hay mucho que agregar para adecuarla a la realidad paraguaya.
Participación de la sociedad civil, transparencia, objetividad e integridad.
A esta altura tenemos un panorama descrito, poco alentador por cierto, pero aún no faltan las rutas de salida ante la complejidad y -se podría decir- la gravedad de la situación.
Un punto central que se da igual en Guatemala que en Paraguay es la cooptación de las comisiones de selección, o en el caso nuestro, el Consejo de la Magistratura, que hoy no se encuentra demasiado en el centro del debate público, pero sin embargo es medular en el proceso de renovación.
Ya sea que este se de por vía del juicio político –lo que hasta hoy se halla clausurado por la imposibilidad de construir consensos de los partidos- o por la vía del vencimiento –que con las solicitudes de inamovilidad también se ve obstruido- o por la vía de la presión social –recordemos que varios sectores populares planean movilizaciones próximamente; en cualquier caso, será el Consejo de la Magistratura el que reciba las candidaturas y confeccione las ternas, usando los términos de Helen, “a medida” de los grupos de poder fáctico.
En el Paraguay es público el hecho que las campañas para integrar el consejo de la magistratura implican mucho dinero, y que las maquinarias partidarias, los poderes fácticos, en una palabra, la mafia, se ponen al servicio de los distintos candidatos, directa o indirectamente. Esto nos lleva a preguntarnos sobre el grado de independencia que podría tener un miembro del Consejo de la Magistratura al seleccionar a los integrantes de las diferentes ternas. El Consejo tiene un ropaje democrático, donde supuestamente están representadas instituciones que puedan contrapesar las posiciones partidarias, pero en realidad detrás de esta fachada, persiste la misma estructura que se construyó durante 60 años de hegemonía de un grupo corrupto.
Helen habló de la necesidad de transparencia. Desde nuestra organización, Semillas para la Democracia, junto con otras organizaciones especializadas, venimos denunciando el hermetismo con que se manejan las candidaturas y la selección de integrantes de las ternas. Insistimos en que el Consejo de la Magistratura, al tener la potestad de dictar su propio reglamento de acuerdo a las atribuciones que le confiere la Constitución Nacional, puede hacer públicos, tanto la nómina de candidatos, como el proceso de selección, asimismo pueden dar participación directa y efectiva a la sociedad civil, todo si existiera voluntad de avanzar en el proceso de institucionalización de la Democracia paraguaya. Hemos propuesto asimismo las audiencias públicas, a través de la cual, la ciudadanía en general puede presentar cuestionamientos a las candidaturas. Todo esto es posible sin modificación alguna de leyes y contemplando estrictamente lo establecido en la Constitución.
Desde Semillas para la Democracia venimos insistiendo en que un paso fundamental, no absoluto para la reorientación de la justicia es la transparencia y la objetividad en la selección de magistrados. Aquí las organizaciones de la sociedad civil que entendemos la importancia de de resguardar lo que se ha avanzado en la construcción de un Estado de Derecho, creemos tener la suficiente legitimidad para acompañar el proceso de renovación de la máxima instancia judicial.
Estamos hablando de organizaciones y de personas que hemos mantenido durante varias décadas una posición clara y comprometida a favor de la democracia, tanto durante los años de la dictadura, como durante los años de apertura democrática. Estamos hablando de un arduo trabajo buscando institucionalizar mecanismos que salvaguarden la independencia del Poder Judicial. Está claro que los órganos constitucionalmente habilitados para la tarea de confección de ternas y selección de jueces son el Consejo de la Magistratura y el Congreso Nacional respectivamente, pues en ellos fue depositado por mecanismos diversos, la soberanía popular. Sin embargo, sin arrogarnos la investidura de la representación, sino como sociedad civil involucrada en el proceso de deliberación, creemos que existe gran legitimidad e idoneidad de nuestra parte para fiscalizar y ofrecer ciertas garantías en el proceso.
En este sentido, debemos observar las lecciones que el pueblo guatemalteco ha aprendido y que Helen nos ha expuesto con tanta claridad.
Quisiera reiterar y hacer mío también el deseo de Helen: “Yo sinceramente espero que los líderes y dirigentes políticos de Paraguay, así como sus figuras jurídicas, sepan conducir exitosamente el proceso al cual se enfrentan en la actualidad”, y agregar que, esto dependerá en gran medida, de la participación ciudadana en el proceso.
Muchas gracias. |
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