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Caso del TSJE genera debate sobre acceso a la información
Diario Ultima Hora - Los criterios políticos restan credibilidad y autoridad al Consejo de la Magistratura
EDITORIAL DIARIO ULTIMA HORA - Sábado, 23 de Mayo de 2009
Los criterios políticos restan credibilidad y autoridad al Consejo de la Magistratura
El Consejo de la Magistratura (CM) tiene que actuar con honestidad y transparencia, eligiendo a los mejores para que ejerzan la función de jueces. La primacía del criterio político sobre los atributos personales y las cualidades profesionales es lo peor que esa institución sigue entregando a una ciudadanía deseosa de justicia.

En el ordenamiento jurídico nacional, el CM es un órgano independiente que cuenta con la representación de varios estamentos. Su labor más trascendente es, de acuerdo a las disposiciones legales establecidas en el
artículo 264 de la Constitución, proponer a la Corte Suprema ternas para la selección de jueces y fiscales.

No menos relevante es su atribución de elevar nombres al Senado para que este seleccione los miembros de la máxima instancia judicial de la República y del Tribunal Superior de Justicia Electoral (TSJE).

De la calidad de su elección depende, en gran medida, el resultado de la Administración de Justicia. A juzgar por los frutos que ha dado hasta ahora, su trabajo no ha sido eficaz en un alto porcentaje. De la corrupción, la falta de ética, la mediocridad y la irresponsabilidad pocos se salvan. Esa es la evidencia de que las candidaturas propuestas - y aprobadas en las instancias que la ley contempla- no han sido escogidas atendiendo el parámetro de la idoneidad.

El Consejo de la Magistratura - compuesto por representantes de los poderes del Estado, las universidades y de los abogados- es un cuerpo colegiado obligado a actuar con imparcialidad, sentido de justicia y transparencia. Aunque algunos de sus integrantes son políticos, el criterio de selección no tiene que ser político. Tampoco el requisito del cuoteo debe estar en vigencia.

El actual CM, sin embargo, toma decisiones al margen de esas normas. El peso del argumento político prevalece. Por esa vía, el cambio en el Poder Judicial será durante mucho tiempo todavía una utopía. Los que imponen su mayoría a cambio de acuerdos internos lo hacen en función a posibles escenarios políticos en el futuro.

La transparencia - que tendría que haber sido su regla de oro- es una cualidad ausente en esta y en otras administraciones del Consejo de la Magistratura. La organización no gubernamental Semillas por la Democracia había pedido dar a conocer el historial de vida de los que se postulan para llenar la vacancia existente en el TSJE. Hasta ahora esa respuesta no llegó.

La intención de los que hicieron la petición es conocer datos acerca de los que se presentaron a concurso para que de esa manera la sociedad civil los conozca y reúna argumentos para participar en las audiencias públicas que se inician ya pasado mañana.

La conclusión por la negativa del CM solo puede ser una: que no quiere que la opinión pública conozca las identidades para que no haya tiempo de reunir argumentos descalificatorios contra los que van a ser propuestos.

La fundada sospecha es que detrás de esa falta de transparencia los colorados y los oviedistas preparan alguna jugada para ocupar el puesto dejado por el Dr. Rafael Dendia y seguir manteniendo la mayoría en el TSJE. De confirmarse esa tesis, la conducta del CM solo moverá al repudio y la condena.La fundada sospecha es que detrás de esa falta de transparencia los colorados y los oviedistas preparan alguna jugada para ocupar el puesto dejado por el Dr. Rafael Dendia y seguir manteniendo la mayoría en el TSJE. De confirmarse esa tesis, la conducta del CM solo moverá al repudio y la condena.
 
EDITORIAL DIARIO ABC COLOR  - Sábado, 23 de Mayo de 2009
El cuoteo político atenta contra la independencia de los jueces
Desde noviembre del año pasado, en que renunció a su cargo el miembro del Tribunal Superior de Justicia Electoral, Dr. Rafael Dendia, ese alto instituto judicial no cuenta sino con dos integrantes, pues hasta el momento no se la ha designado sucesor. El Consejo de la Magistratura convocó a concurso para llenar la vacancia, se presentaron 47 postulantes, pero el Consejo aparentemente no sabe a quiénes presentar como candidatos, quizá porque en el Senado el Partido Unace, que posee allí un buen número de legisladores, adhiriéndose al cuoteo político, pretende que el nuevo integrante del citado tribunal sea uno de sus seguidores. La Nación necesita otra cosa. El TSJE debiera ser una pieza clave de la democracia. El sistema de cuoteo es un atentado a la independencia de los jueces.

Desde noviembre del año pasado, en que renunció a su cargo el miembro del Tribunal Superior de Justicia Electoral Dr. Rafael Dendia, este alto instituto judicial no cuenta sino con dos integrantes, pues hasta el momento no se le ha designado sucesor.

Para llenar la vacancia dejada por Dendia, el Consejo de la Magistratura convocó al concurso correspondiente, al que se presentaron nada menos que 47 postulantes, pero el Consejo aún no ha logrado formar de entre ellos la terna de candidatos de la cual el Senado pueda hacer el nombramiento del nuevo integrante del tribunal en cuestión, quien también tendrá que recibir el “acuerdo” del Poder Ejecutivo.

El sistema de designación de ministros de la Corte Suprema y del Tribunal Superior de Justicia Electoral, que estableció la Constitución de 1992, obviamente no ha funcionado bien.

El Consejo de la Magistratura prontamente se politizó –en el mal sentido de esta palabra– y el Senado, a su turno, también ha seguido la misma orientación torcida. El resultado hasta ahora es que la mayoría política del Senado hace lo que quiere. Cuando la mayoría existente no fue suficientemente fuerte, se tuvo que pactar, y así se llegó al “cuoteo" político para las designaciones. A consecuencia de todo esto, la Nación no ha podido contar con una administración de justicia confiable sino cada día más desprestigiada.

En este momento, por añadidura, no hay indicio alguno de que el caso actual de designación de un nuevo integrante del Tribunal Superior de Justicia Electoral pueda significar un mejor enfoque del tema. El Consejo de la Magistratura aparentemente no sabe a quiénes presentar como candidatos al cargo vacante, quizá porque en el Senado el Partido Unace, que posee allí un buen número de legisladores, adhiriéndose al mecanismo del cuoteo político, pretende que el nuevo integrante del Tribunal Superior de Justicia Electoral sea uno de sus seguidores.

El sistema de cuoteo es un atentado a la independencia de los jueces y también, por igual motivo, al derecho en sí mismo. El cuoteo no quiere jueces independientes, imparciales y capaces, sino disciplinados seguidores políticos.

La Nación ciertamente necesita otra cosa. El Tribunal Superior de Justicia Electoral debiera ser una pieza clave de la democracia. El instrumento judicial que garantice la pureza de los procesos electorales y el buen funcionamiento de los partidos y movimientos políticos. En síntesis, la máxima garantía de la democracia.

El problema de la designación de los magistrados judiciales no se limita al Tribunal Superior de Justicia Electoral, sino a todo el Poder Judicial.

La integración de la Corte Suprema de Justicia no puede seguir dependiendo del cuoteo político. Tampoco pueden depender de tal mecanismo las demás designaciones en el Poder Judicial. La Nación necesita tener buenos jueces, dignos, sabedores de su oficio y fieles a la alta misión que les incumbe.

El país necesita agudamente convertirse en un auténtico estado de derecho, y esto solo puede lograrse mediante una administración de justicia que asuma fielmente su misión.

Fortalecer la administración de justicia de modo que realmente se constituya en un poder del Estado de igual jerarquía que el Ejecutivo y el Legislativo debe ser uno de los primeros anhelos de todos los políticos verdaderamente democráticos del país. Quienes no lo vean así, pueden estar cayendo en el más grave de los errores. El gran cambio que necesita la Nación es, ante todo, el de solidificar la democracia, a fin de asegurar que nunca más se retorne a regímenes autoritaristas o abiertamente dictatoriales, como los que, lamentablemente, tantas veces se instalaron en el país. Se debe comenzar a hacer bien las cosas, y hoy, en particular, todo cuanto es preciso para llegar a contar con un Poder Judicial que realmente merezca ese alto nombre.
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